Stop a la Ansiedad

Ataque de Pánico

Ansiedad

Crisis de Ansiedad o Pánico

Ataque de Pánico

El trastorno de pánico es una enfermedad real que se puede tratar satisfactoriamente. Se caracteriza por ataques repentinos de terror, usualmente acompañados por latidos fuertes del corazón, transpiración, debilidad, mareos, o desfallecimiento.
“Para mí, un ataque de pánico es una experiencia casi violenta. Me siento desconectado de la realidad. Siento como si estuviese perdiendo el control de una manera extrema. Mi corazón late fuertemente, siento que me falta el aire, y hay una sensación abrumadora de que las cosas me están aplastando”.
“Comenzó hace diez años, cuando acababa de graduarme de la universidad y comencé un nuevo trabajo. Estaba sentado en un seminario de negocios en un hotel y esta cosa surgió de la nada. Sentía como si me fuese a morir”.
“Entre un ataque y otro, se presenta este temor y ansiedad de que el ataque se volverá a repetir. Tengo miedo de volver a sitios en los que he padecido un ataque. A menos de que obtenga ayuda pronto, no habrá un solo sitio al que pueda ir y sentirme a salvo del pánico”.
El trastorno de pánico es una enfermedad real que se puede tratar satisfactoriamente. Se caracteriza por ataques repentinos de terror, usualmente acompañados por latidos fuertes del corazón, transpiración, debilidad, mareos, o desfallecimiento. Durante estos ataques, las personas con trastorno de pánico pueden acalorarse o sentir frío, sentir un hormigueo en las manos o sentirlas adormecidas; y experimentar náuseas, dolor en el pecho, o sensaciones asfixiantes. Los ataques de pánico usualmente producen una sensación de irrealidad, miedo a una fatalidad inminente, o miedo de perder el control.
El miedo a los inexplicables síntomas físicos de uno mismo, es también un síntoma del trastorno de pánico. A veces, las personas que sufren ataques de pánico creen que están sufriendo un ataque cardiaco, que están enloqueciendo, o que están al borde de la muerte. No pueden predecir cuándo o dónde ocurrirá un ataque, y entre los episodios, muchas personas se preocupan intensamente y se aterrorizan de pensar en el próximo ataque.
Los ataques de pánico pueden ocurrir en cualquier momento, incluso al dormir. Usualmente, un ataque alcanza su máxima intensidad durante los primeros diez minutos, pero algunos síntomas pueden durar mucho más tiempo.
El trastorno de pánico afecta a aproximadamente 6 millones de adultos estadounidenses y es dos veces más común en mujeres que en hombres. Los ataques de pánico usualmente comienzan a finales de la adolescencia o al comienzo de la edad adulta, pero no todos los que padecen de ataques de pánico desarrollarán el trastorno de pánico. Muchas personas sólo tienen un ataque y nunca vuelven a tener otro. La tendencia a desarrollar ataques de pánico parece ser hereditaria.
Las personas que presentan ataques de pánico repetidos y en su máxima expresión, pueden llegar a quedar muy discapacitadas por esta enfermedad, y deben buscar tratamiento antes de que comiencen a evitar lugares o situaciones en las cuales han padecido ataques de pánico. Por ejemplo, si un ataque de pánico ocurrió en un ascensor, alguien que sufre de trastorno de pánico puede desarrollar miedo a los ascensores, lo cual puede afectar sus decisiones laborales o de vivienda y limitar los lugares dónde dicha persona puede buscar asistencia médica o diversión.
Las vidas de algunas personas se restringen tanto que terminan evitando actividades normales, tales como ir de compras o conducir un automóvil. Aproximadamente un tercio de estas personas se limitan a vivir en sus casas o sólo pueden enfrentar una situación temida si están acompañadas por su cónyuge o una persona de confianza. Cuando la enfermedad llega hasta este punto, se llama agorafobia o miedo a los espacios abiertos.
Un tratamiento temprano puede prevenir la agorafobia, pero las personas que padecen del trastorno de pánico pueden en ocasiones ir de un médico a otro durante años, e ir a la sala de emergencias repetidamente, antes de que alguien pueda diagnosticar correctamente su enfermedad. Esto es desafortunado, ya que el trastorno de pánico es uno de los trastornos de ansiedad más tratables, ya que en la mayoría de casos responde a ciertos tipos de medicación o a ciertos tipos de psicoterapia cognitiva, lo cual ayuda a cambiar los patrones de pensamiento que conducen al miedo y la ansiedad.
Con frecuencia, el trastorno de pánico viene acompañado de otros problemas graves, tales como depresión, abuso de drogas, o alcoholismo. Estas enfermedades necesitan ser tratadas por separado. Los síntomas de depresión incluyen sensación de tristeza o desesperanza, cambios en el apetito o los patrones de sueño, falta de energía, y dificultad para concentrarse. La mayoría de personas que padecen de depresión pueden tratarla efectivamente con medicamentos antidepresivos, ciertos tipos de psicoterapia, o una combinación de ambos.
Está extraido de:

NIMH

Ansiedad

Criterios diagnósticos

Criterios diagnósticos

Una Crisis de Ansiedad, de Pánico o de Angustia se presenta en situaciones de tensión. Tienes la urgente necesidad de salir huyendo del entorno en que te encuentras.
Notas palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardíaca, Tu sudoración es excesiva para el calor que hace, Tienes temblores o sacudidas, Padeces una sensación de ahogo o falta de aliento, Te parece que te vas a atragantar, Notas una gran opresión o malestar torácico, Tienes náuseas o molestias abdominales, Notas una gran inestabilidad, mareo o desmayo, Tienes la sensación de desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (estar separado de uno mismo), Tienes miedo a perder el control o volverte loco, Tienes un intenso miedo a morir, Notas parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo), Notas escalofríos o sofocaciones
Si tienes alguno de estos síntomas tienes CRISIS DE ANSIEDAD
Una Crisis de Ansiedad, de Pánico o de Angustia se presenta en situaciones de tensión. Tienes la urgente necesidad de salir huyendo del entorno en que te encuentras.
Generalmente no dura más de diez minutos, pero el miedo es tan intenso que sueles acabar en Urgencias. En Urgencias te dan un tranquilizante y te mandan a casa. Se trata de miedo a que ocurra alguna catástrofe, a sufrir un infarto de miocardio o a la sensación de muerte inminente. A la Crisis de Pánico los psicólogos la llamamos pseudoangor, es decir, falsa angina de pecho. La mayor parte de las veces ocurre por la noche. Te despiertas sobresaltado y la angustia va aumentando hasta que estalla la Crisis. También puede ocurrir durante el día, en situaciones de máxima tensión.
Tratas de dominar la crisis de ansiedad, tratas de superar la crisis de ansiedad, pero finalmente este control es lo que se convierte en el problema. También se le llama crisis de nervios o ataque de ansiedad. Igualmente se suele dar las crisis de ansiedad en niños. El tratamiento de la crisis de pánico suele ser la administración de un ansiolítico, que te tranquiliza durante un tiempo pero no te evita tener nuevas crisis de ansiedad.
Las crisis de angustia suelen repetirse ya que se suele tener la tendencia a malinterpretar las señales fisiológicas normales que continuamente nos está enviando nuestro cuerpo. Nuestro cuerpo está vivo, la sangre circula, los pelos crecen, los órganos mantienen una actividad casi continua... Y eso hace que permanentemente tengamos sensaciones corporales: nos pica y nos rascamos, tenemos un pinchazo y nos cambiamos de postura, notamos un hormigueo y desentumecemos esa zona.
Las personas que han tenido una crisis de angustia no hacen eso; si les pica se dedican a observar la picazón, si tienen un pinchazo comienzan a pensar en lo peor, si tienen un hormigueo se centran en él, por lo que los síntomas van aumentando y aumentando... hasta que se hacen insoportables.
Te han explicado que las crisis de ansiedad son muy difíciles de controlar, porque ocurren cuando quieren y se van cuando les da la gana. Es como si las crisis fueran ajenas a tu persona y tuvieran vida propia. No es así, las crisis de ansiedad dependen del tipo de pensamientos que haces.
¿Cómo es la estrategia típica de una crisis de angustia? Suele ser algo parecido a esto:
a) Notas cualquier sensación física (un pinchazo, una presión...)
b) Diálogo Interno: "¿Y si me da un infarto? (o cualquier otra cosa grave)"
c) Escaneas todo tu cuerpo buscando síntomas que te confirmen el ataque
d) Diálogo Interno: "ya empieza, me voy a morir..."
Se inicia un bucle a)--> b)--> c)--> a)-->…
este bucle es el que se repite una y otra vez, creándote ese enorme malestar.
Extraido del DSM IV


Ansiedad

"Ya empieza, ya estoy como siempre"

Inicio de la crisis

La crisis se inicia de forma brusca y alcanza su máxima expresión con rapidez (habitualmente en diez minutos o menos), acompañándose a menudo de una sensación de peligro o de muerte inminente y de una urgente necesidad de escapar. En la jerga psicológica le llamamos "pseudoangor", es decir, falsa angina de pecho, ya que sus síntomas son muy parecidos y llena de personas con esta dolencia las consultas de urgencia de los hospitales.
Este miedo intenso se acompaña de alguno de los síntomas somáticos o cognoscitivos de la ansiedad (palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardiaca, sudoración, temblores o sacudidas, sensación de ahogo o falta de aliento, sensación de atragantarse, opresión o malestar torácico, náuseas o molestias abdominales, inestabilidad, mareo o desmayo, sensación de desrealización -irrealidad- o despersonalización -estar separado de uno mismo-, miedo a perder el control o a volverse loco, miedo a morir, parestesias -entumecimiento u hormigueo- y escalofrios o sofocaciones).
La crisis se inicia de forma brusca y alcanza su máxima expresión con rapidez (habitualmente en diez minutos o menos), acompañándose a menudo de una sensación de peligro o de muerte inminente y de una urgente necesidad de escapar. En la jerga psicológica le llamamos "pseudoangor", es decir, falsa angina de pecho, ya que sus síntomas son muy parecidos y llena de personas con esta dolencia las consultas de urgencia de los hospitales. Como la mayor parte de estas personas acuden a urgencias de los hospitales, el tratamiento más común es la utilización de psicofármacos, sobre todo ansiolíticos, que calman los síntomas, pero alargan sufrimiento.
Para el psicoanálisis se trata de un trastorno de las relaciones padres-hijo. Otto Rank decía que se debe al trauma del nacimiento guardado en el inconsciente. Sullivan afirmaba que era la madre quien trasmitía la ansiedad al hijo. Desde la psicología cognitiva decimos otras cosas.
La verdad es que no es fácil tener un ataque de pánico si uno no sabe exactamente cómo producirlo, pero existen muchas personas que han aprendido rápidamente la técnica y se han convertido en verdaderos expertos, llenando su vida de miedos y malestar. Esto les lleva a orientar toda su vida a evitar que vuelva a ocurrir, a tener miedo al miedo y provocar, así, nuevos ataques. Las crisis de angustia suelen ser recurrentes ya que esas personas tienen tendencia a malinterpretar las señales fisiológicas normales que continuamente nos está enviando nuestro cuerpo. Nuestro cuerpo está vivo, la sangre circula, los pelos crecen, los órganos mantienen una actividad casi continua... Y eso hace que permanentemente tengamos sensaciones corporales: nos pica y nos rascamos, tenemos un pinchazo y nos cambiamos de postura, notamos un hormigueo y desentumecemos esa zona. Las personas que han tenido una crisis de angustia no hacen eso; si les pica se dedican a observar la picazón, si tienen un pinchazo comienzan a pensar en lo peor, si tienen un hormigueo se centran en él, por lo que los síntomas van aumentando y aumentando... hasta que se hacen insoportables.
¿Cómo es la estrategia típica de una crisis de angustia? Suele ser algo parecido a esto:
1. "La última vez que me pasó tuve estos mismos síntomas"
2. La persona escanea todo su cuerpo buscando síntomas que le confirmen el ataque
3. "ya empieza, ya estoy como siempre..."
Se inicia un bucle 1-->2-->3-->3-->1-->1…
El tratamiento de la crisis de angustia se inicia cambiando esta estrategia. Podemos comenzar examinando las características del mensaje auditivo e introduciendo y automatizando un cambio en la estructura del pensamiento. En segundo lugar, establecemos un autoanclaje, le enseñamos a la persona a crear un anclaje con la sensación contraria a la que siente cuando la crisis (generalmente tranquilidad, seguridad), de tal forma que pueda dispararlo en cuanto note los primeros síntomas. Este autoanclaje no sólo corta ese ataque en concreto, sino que cortará la conexión psicofisiológica entre el estímulo desencadenante del ataque y la respuesta emocional.
Si existen sensaciones psicosomáticas (bola en el estómago, en el corazón o en la nuca, etc.) cortamos esas sensaciones haciendo un desplazamiento de sensaciones, sacándolas y eliminándolas. Otras veces es necesario reestructurar su Línea del Tiempo, alejando el pasado o el futuro.
No existen dos casos iguales y hay que buscar la metodología apropiada para cada persona.

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